• Lugares donde Estamos
  • (506) 8991-0440
  • info@lapalabradiariacr.net
De las cenizas
Usted está aquí: Inicio \ Mensajes Edificantes \ De las cenizas

Cuando nos encontrábamos de viaje con unos amigos, recibimos una llamada de nuestro vecino diciéndonos que nuestra casa estaba en llamas, y que había ocho camiones de bomberos frente a ella. Inmediatamente nos subimos al carro y nos fuimos a Houston. Cuando llegamos, no nos permitieron entrar. Todos nuestros vecinos estaban afuera de sus casas porque los bomberos les habían dicho que se mantuvieran alejados hasta que fuera seguro volver a sus hogares. Los bomberos continuaron aplacando las llamas hasta que el fuego cesó.

Tristemente, nuestro hogar había sido destruido por el fuego y el agua. Prácticamente lo perdimos todo. A mediados de los 80, nuestra casa había aparecido en la sección de Lifestyle del periódico local por haber sido remodelada y decorada por un arquitecto famoso de Houston. Ahora, aparecía en el mismo periódico por haber sido destruida totalmente.

Charles y yo estuvimos en choque por bastante tiempo. Mas por ser estudiantes de Unity, nunca pasamos por el proceso de preguntar “¿por qué yo, Dios?” Los dos sabíamos que este tipo de cosas pasan en la vida y que nuestro papel era transformar la devastación en algo bueno. Nuestras pertenencias eran ahora una pila de escombros; mas todavía teníamos nuestra fe, nuestros amigos, nuestra iglesia y a Dios para ayudarnos a superar lo ocurrido.

Hicimos a un lado nuestra tristeza para encontrar las bendiciones en la situación. La primera bendición: ninguna otra casa había sido afectada y todos estábamos a salvo. La segunda bendición vino a través de la batería descargada de un carro. Nuestra ama de llaves, quien ha estado con nosotros por mucho tiempo, cuida de nuestro hogar cuando viajamos. La noche del incendio, Sandra planeaba ir a nuestra casa pero la batería de su carro se descargó y no pudo ir. Si ella hubiera estado en nuestro hogar, lo más probable es que hubiera fallecido en ese horrible desastre.

Una vecina, quien vive a dos casas de nosotros, había comprado una casa en Nuevo México. La llamé el día después del fuego y, con mi audacia típica, le dije entre juegos que necesitábamos vivir en su casa por un año mientras que la nuestra era reconstruida. Mimi se rió y finalizamos la conversación. Unas horas después, ella y su esposo me llamaron y dijeron que esa era una buena idea, ya que ellos estaban pagando dos hipotecas y rentarnos su casa los ayudaría. Sellamos el trato y cinco días después nos mudamos a una casa bellamente amoblada. Catorce meses después de eso, nos mudamos a nuestro nuevo hogar.

Perderlo todo puede causar devastación, mas Charles y yo permanecimos unidos y solidarios. El amor nos guió a través de todo. Nuestra gran amiga y ministra Unity Rev. Janie Paulson decía: “Vemos prosperidad repleta, presurosa y rebosante”. Sentimos que Dios nos ha recompensado con bendiciones repletas, presurosas y rebosantes realmente con amor, gozo y prosperidad.

No provocamos el fuego con nuestros pensamientos subconscientes. Más bien atrajimos la recuperación y celebración con nuestra fe.

Este artículo apareció en la edición de Septiembre-Octubre de La Palabra Diaria